La ruta entre los mares

Posted: 29th October 2011 by ricardo.prado1248 in Uncategorized

Mis años como estudiante de la escuela primaria Porfirio Meléndez en la ciudad de Colón, me indujeron a pensar que durante la famosa gesta de independencia o separación de Panamá de Colombia, se libró una batalla por la liberación de nuestro país. Siempre me imaginé a héroes panameños caídos durante la “batalla”.

Plaza de la Independencia en Colón

También recuerdo los bustos de los “próceres” de la “independencia” apostados en La Plaza de la Independencia de la calle 7 y Amador Guerrero. Con cuanto orgullo veía celebrar el 3 de Noviembre y más aún, el 5 de Noviembre, fecha en la que salió de Colón el batallón “Tiradores” devuelta a Colombia. También llegué a conocer personalmente a Aminta Meléndez, prócer de la independencia la cual fuera hija de Don Porfirio Meléndez partícipe del movimiento independentista, junto a Manuel Amador Guerrero, Federico Boyd y otros.

Recuerdo las dianas que interpretaban los bomberos a tempranas horas de la mañana durante estos días festivos mientras nos preparábamos para ir a marchar y así rendir honor a la patria. Con cuanto orgullo lucía mi uniforme escolar de color gris bien planchado y mis zapatos negros muy lustrados. Todos en la escuela habíamos sido entrenados para marchar por el sargento de la Guardia Nacional “Micho” Blandón, quizás uno de los peores padres que he conocido en la historia de la humanidad, pero eso es historia aparte.

Los años pasaron y la vida me llevó a emigrar hacia los Estados Unidos junto a mi familia. Dejar mi terruño patrio fue bastante difícil, pero luego me di cuenta de que para apreciar a Panamá, hay que vivir fuera de ella, porque como dice el dicho, “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

The Path Between the Seas

Una vez durante uno de mis ratos de ocio, me acerqué a la biblioteca de la ciudad en donde residía en el estado de Carolina del Sur y me topé con un libro titulado “The Path Between the Seas”, que en buen Castellano se traduce como “La Ruta Entre los Mares”, escrito por el autor estadounidense David McCullough. Este libro trata sobre la construcción del canal de Panamá y el cual consta de más de 300 páginas.  Me pareció tan interesante el libro que lo leí de “cabo a rabo” como se dice en buen panameño, cosa que me sorprendió mucho porque no me gusta la lectura.

Mientras leía, poco a poco me fui percatando de que el libro trataba no sólo sobre la construcción del canal, sino también sobre la formación de la república de Panamá, ya que los dos eventos ocurren en forma paralela. La separación del istmo de Colombia ocurre en 1903 y la construcción del canal empieza en 1904.

Grupo separatista (1903)

Siguiendo con la lectura del libro, me enteré de que en Panamá existía un grupo separatista compuesto por Manuel Amador Guerrero, Porfirio Meléndez, Federico Boyd y otros, el cual operaba a escondidas de los colombianos.  Para esa época, la construcción del canal francés había fracasado, pero el gobierno americano liderado por el presidente Theodore Roosevelt, vio la necesidad de crear una vía de agua a través de Panamá para así poder pasar sus flotas de guerra de un océano a otro en caso de una guerra. Terminar la obra del canal iniciada por los franceses era una prioridad para los americanos quienes optaron por negociar un tratado con los colombianos ya que Panamá era un departamento de Colombia en esos momentos. Al no llegar a ningún acuerdo monetario con los colombianos, los americanos terminaron las negociaciones con estos. Mas adelante, los americanos se enteraron del movimiento separatista en el istmo y de inmediato contactaron a este grupo de rebeldes prometiéndoles expulsar a los colombianos del territorio nacional a cambio de que los panameños aceptaran firmar un tratado para la construcción del canal.  Los panameños sin más ni más, aceptaron el trato de los americanos y delegaron a la figura de Phillippe Buneau-Varilla, un ingeniero francés quien hablaba tres idiomas incluyendo el inglés, y a quien declararon ministro plenipotenciario de Panamá en los Estados Unidos, para que ultimara los detalles sobre un tratado con el gobierno de ese país.

Ing. Phillippe Bunau-Varilla

Desgraciadamente, los separatistas quizás pecaron de ingenuos puesto que no contaron con la avaricia, la falta de patriotismo, el egoísmo, y el interés personal del ingeniero francés quien redactó un tratado funesto para Panamá, y que favorecía mayormente a los Estados Unidos y a su bolsillo personal.  Francamente, desconozco todos los detalles de este tratado llamado Hay-Buneau-Varilla, sólo sé que era adverso para Panamá.  El tratado Hay-Buneau-Varilla se firmó unas horas antes de que llegara la delegación panameña a Washington. En mi humilde opinión muy personal, en ese preciso momento, nacieron los primeros “vende-patrias” del siglo XX.

Algunas de las cosas que el señor McCullough describe en su libro y que llamaron mi atención, fue por ejemplo el hecho de que los americanos llegaron a Panamá con un saco lleno de Dólares con los cuales “compraron” a los soldados colombianos dándole a cada oficial la suma de $100 y a cada soldado $50 con el fin de que estos soldados se mantuvieran acuartelados cuando los panameños salieran a las calles a declarar la separación de Colombia el 3 de Noviembre de 1903, cosa que ocurrió a la hora y fecha acordadas.

Al verse traicionada por los soldados colombianos en Panamá, Colombia trato de sofocar la “rebelión” enviando un buque de guerra, pero éste se encontró con un bloqueo naval americano apostado en la bahía de Panamá.  El buque colombiano no pudo atravesar el bloqueo y sólo optó por disparar un solo cañonazo el cual impactó la lavandería de un chino matando a éste y a su burro atado afuera. La famosa “batalla” entre panameños y colombianos que yo siempre me imaginé en la escuela, nunca ocurrió.  Meses más tarde, Colombia trató de retomar a Panamá enviando tropas terrestres a través del Darién, pero con resultados funestos.

Hasta donde yo sé, no hubo ni una sola gota de sangre panameña ni colombiana derramada durante la gesta de separación aquel 3 de Noviembre de 1903; ni siquiera durante la guerra del Coto contra Costa Rica hubieron bajas panameñas, sin embargo, aproximadamente 48 “Ticos” perdieron la vida a mano de los panameños.  A mi modo de ver, más panameños murieron durante los sucesos del 9 de Enero de 1964 que durante la gesta de separación de Colombia y la guerra del Coto combinados.

El canal en construcción

El canal en construcción (1907)

El libro “The Path Between the Seas”, o “La Ruta Entre los Mares”, me abrió los ojos para ver la realidad de nuestra querida Panamá.  Aquel libro de más de 300 páginas detallaba con lujos de detalles el nacimiento de una nación, y como cada cuál tiene todo el derecho a leer he interpretar lo que lee, yo interpreto lo que ha sucedido en Panamá a través de los años de la siguiente manera:

Panamá se independizó de España el 28 de Noviembre de 1821 casi al unísono con otros países del área, sin embargo, en vez de abrirnos paso por nosotros mismos como joven nación, y como lo hicieron los otros países vecinos, decidimos unirnos a Colombia quizás buscando la protección de un país ya organizado con ejército y todo. Luego y después de 82 años   bajo el dominio colombiano, nos dimos cuenta que fue un error garrafal unirnos a Colombia, y que después de todo ese tiempo, todavía seguíamos siendo tratados por los colombianos como ciudadanos de segunda o tercera categoría y en nuestro propio suelo patrio.

Victoriano Lorenzo (El Cholo Guerrillero)

La historia nos cuenta de que hubieron otros movimientos separatistas anteriores al 3 de Noviembre de 1903 como en el caso de  Victoriano Lorenzo,  apodado ¨El Cholo Guerrillero¨ de Coclé,  capturado y fusilado por los colombianos.

Fusilamiento de Victoriano Lorenzo

Volviendo al tema del canal, a veces me pregunto, ¿que hubiese sido de Panamá y los panameños sin ese canal?, ¿hubiéramos sido un crisol de razas como se nos conoce en el mundo?, ¿hubieran existido las bases americanas en Panamá? ¿Existiría la zona del canal? y por último, ¿hubiera ocurrido el 9 de Enero?

Todas estas preguntas me las hago imaginándome a Panamá sin un canal. Quizás muchas personas discrepen conmigo, pero en mi muy humilde opinión, el canal no ha sido más que una maldición para todos los panameños. Todos los millones de Dólares que los americanos invirtieron en su construcción y los que seguimos invirtiendo en su mantenimiento, ni siquiera valen una sola gota de sangre derramada por los 21 panameños en Enero de 1964.

Una vez leí por ahí que durante la colonia española en Panamá, (la del siglo XVI no la actual), el rey Carlos V de España  quiso construir un canal a través de

Carlos V de España

Panamá ya que el camino de “Las Cruces” no llenaba las expectativas para traer el oro y la plata provenientes del imperio Inca en el Perú, sin embargo, el papa de aquel tiempo advirtió al rey diciendo: “El hombre no debe separar lo que Dios a unido”. Entonces el rey desistió en su empeño por construir el canal.

Luego llegaron los americanos con su tecnología, y con el patrocinio de los “vende-patrias” de 1903, desunieron lo que Dios había unido para desgracia de las futuras generaciones de panameños.  Muchos dirán entonces que el canal ha traído beneficios económicos para Panamá y mi respuesta sería, díganle eso a los familiares de los mártires. Aparte de eso, muchos extranjeros están obligados a pensar que Panamá es solamente un canal.

Sin embargo, y después de tanta lucha y sacrificios cuando permitimos a los americanos que pisotearan nuestra soberanía por aproximadamente 97 años sólo con el fin de echar de aquí a los colombianos, ahora veo a mi querida Panamá invadida otra vez por estos mismos colombianos y me pregunto ahora ¿de que valió la famosa gesta separatista del 3 de Noviembre de 1903?, ¿de qué valió la sangre derramada por los mártires del 9 de Enero? ¿Es que acaso ahora existen los “vende-patrias” del siglo XXI?

Difieran conmigo todo lo que quieran, están en su derecho, pero yo que he leído sobre la historia patria, celebrar

Estudiantes del glorioso Instituto Nacional (1964)

el 3 de Noviembre es una vergüenza.  Los mártires del 9 de Enero realmente lucharon por nuestra soberanía y defendieron nuestro pabellón nacional ofrendando lo más preciado que tiene todo ser humano, su propia vida.

A mi modo de ver, la verdadera gesta de independencia debería recordarse cada 9 de Enero para honrar no sólo a los caídos sino también a los heridos y todos aquellos que de una u otra forma se vieron afectados durante aquellos sucesos.

Plantando banderas panameñas en la Zona del Canal (1964)

Los panameños no deberíamos celebrar el día en que la patria fue vendida al mejor postor. Créanme, no hay nada que celebrar, mas bien deberíamos sentirnos abochornados de que nuestra llamada “independencia” se logró gracias al dinero de un país extranjero y al interés de propios y extraños.

Por: Ricardo Antonio De Armas.